Placa Laureada de Madrid

AMBROSIO RISTORI DE LA CUADRA

Guerra Civil Española

Memoria Histórica





Orden Circular publicada en D.O. nº 38 de 14 de febrero de 1988

Circular.- Excmo. Sr.: En cumplimiento de cuanto determina el párrafo séptimo del vigente Reglamento de la Placa Laureada de Madrid, se publica a continuación la Orden General del Ejército del Centro de fecha 27 de enero próximo pasado, en el puesto de mando, referente al teniente coronel de Infantería de Marina D. Ambrosio Ristori de la Cuadra.

Lo comunico a V. E. para su conocimiento y cumplimiento. Barcelona, 10 de febrero de 1938.

P.D.

FERNANDEZ BOLAÑOS



Señor...

ORDEN GENERAL QUE SE CITA

En el expediente instruído por el coronel juez instructor don Julio Serra Puyol, Juzgado sito en F. Maciá, número 27, Madrid, sobre concesión de la Placa Laureada de Madrid al difunto teniente coronel de Infantería de Marina don Ambrosio Ristori de la Cuadra, resulta lo siguiente:

Haber sido el primer jefe que como tal, con ocasión de la subversión militar, preparó, organizó y llevó a cabo la toma de la ciudad de Guadalajara, entrando el primero en la misma por iniciativa propia frente al frente de fuerzas varias, y tomando todos los efectivos enemigos de muertos y heridos.

Haberse dedicado en pleno bombardeo de la aviación facciosa a evacuar y salvar del Hospital Sanatorio del Guadarrama un crecido número de niños asilados en dicho establecimmiento.

Haber rescatado en Guadarrama y en los primeros días del mes de agosto del año 1936 una ambulancia abandonada y con sus ocupantes heridos, abriéndose paso entre el enemigo muy superior a la fuerza de protección que llevaba.

Haber efectuado con arrojo y heroísmo varios intentos de asalto al Alcázar de Toledo; contribuyendo, ayudado por unos milicianos, a rescatar de los jardines de la parte baja del Alcázar, dos camiones y un coche ligero y llegando a entrar en dicho Alcázar, con desprecio de su vida, con un oficial y unos quinientos hombres que había podido conseguir poner a sus órdenes, hasta que se vieron obligados a retirarse.

El día 26 de septiembre y en el camino de Toledo, al ver la dispersión de tropas propias, que abandonaban el campo replegándose desordenadamente hacia Olías, y que otras, en camiones, se dirigían hacia Madrid, se ofreció voluntariamente el entonces comandante Ristori, con unos pocos hombres que había logrado reunir para tratar de recuperar Vargas o de contener el avance enemigo, llegando a conseguir éste por espacio de varias horas, dando lugar a que las fuerzas propias se rehicieran y haciendo posible la resistencia en Olías, siendo muy superiores las fuerzas enemigas atacantes y habiendo sufrido tres muertos y un herido de los seis soldados que le acompañaban; cuya acción permitió organizar la defensa de Olías y recuperar algún terreno perdido por las fuerzas que, sin mando, se replegaron, consiguiéndose mantener expeditas la carretera de Vargas a Toledo que el enemigo trataba de cortar con fuerzas superiores y con la persistente acción de una Aviación enemiga numerosa y constante encima que no permitía hacer reaccionar a las fuerzas propias, lo que consiguió el comandante Ristori, y retiró las bajas que se produjeron con sus escasos efectivos, logrando por su prestigio personal y su valor restablecer una situación y acudir en socorro de las fuerzas que recibieron orden de conservar Olías. Y haber asistido a cuantos combates se libraron sobre el pueblo de Vargas, infundiendo, con su ánimo, elevada moral a las fuerzas, y estimulando con su ejemplo a que se avanzase.

Haber resultado herido dos veces, continuando después de herido su excelente comportamiento.

En los primeros días de octubre, junto a la carretera de Toledo, entre los kilómetros 62 y 63, realizó una incursión sobre unas lomas de Olivar con la sola ayuda de un capitán, un teniente, un cabo y varios soldados, en cuyo punto, al que desde entonces se le ha llamado "Posición Ristori", se mantuvo hasta que el mando envió para su ocupación y consolidación las fuerzas precisas; siendo este acto de gran audacia y con notorio peligro de su vida.

Haber servido de enlace varias veces y sin obligación para ello, entre el mando y fuerzas de columna de ataque sobre Illescas; asistiendo al combate librado sobre dicho pueblo el día 20 de octubre, llegando a efectuarl él sólo una descubierta con gran riesgo de su vida y supremo arrojo con el fin de asesorar al mando de la situación y posiciones del enemigo, en cuyo cometido, de dicho día 20, encontró gloriosa muerte con herida mortal de proyectil enemigo al volver de cumplir esta misión que voluntariamente se prestó a efectuar en ayuda del mando en tan difíciles momentos; y aún fueron sus últimas palabras que avanzasen y lo llevasen a él.

Su elevado espíritu, que le llevaba siempre al primer escalón de combate y lugares de mayor peligro; teniendo en cuenta que su misión de informador al Excmo. Sr. Ministro de Marina, como ayudante de esta autoridad, no exigían o requerían tales alardes que influían, sin duda, poderosamente en el ánimo de los combatientes que contemplaban su serenidad.

Por lo tanto y con arreglo a lo preceptuado en el párrafo sexto, artículo 18 del Reglamento de la Placa Laureada de Madrid (D.O. número 126), de 26 de mayo de 1937: Exhorto a los generales, jefes, oficiales, clases y marinería que sepan algo en contrario, o capaz de modificar la apreciación de los hechos publicados, a que se presenten a declarar ante el juez instructor o remitan relación jurada en el plazo de diez días, desde su publicación en el DIARIO OFICIAL correspondiente, los que estuvieren ausente.

De orden de S.E., el jefe de Estado Mayor, Manuel Matallana, Rubricado.

Barcelona, 10 de febrero de 1938.-

Fernandez Bolaños



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